Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Pistas para la Homilía

  •   Domingo Febrero 09 de 2014
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

La generosidad y la solidaridad son luz y testimonio

Lecturas:

  • Profeta Isaías 58, 7-10
  • I Carta de san Pablo a los Corintios 2, 1-5 o Mateo 5, 13-16

Hace dos semanas, en nuestra meditación dominical desarrollamos el tema de la luz. Vimos cómo esa palabra, que pertenece al ámbito de la Física, tiene una gran riqueza de significados, y la Sagrada Escritura, en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, la utiliza para referirse a la acción salvífica de Dios. En esas lecturas, profundizamos en el simbolismo de Jesucristo como luz del mundo.

Las lecturas de este V Domingo del Tiempo Ordinario vuelven al simbolismo de la luz, aplicándolo a nosotros. Los invito a explorar estas lecturas, que tocan aspectos muy concretos de nuestra vida diaria.

Empecemos por el evangelista Mateo. Allí encontramos unas frases muy directas: "Ustedes son la luz del mundo. Que brille la luz de ustedes ante los hombres para que viendo las buenas obras que hacen, den gloria a su Padre que está en los cielos".

Este texto tan directo nos hace tomar conciencia del impacto que tiene el testimonio de vida de los cristianos: el creyente que es consecuente con su fe irradia luz a su alrededor; por el contrario, el creyente que tiene comportamientos contrarios al Evangelio, escandaliza a las personas que lo rodean y alimenta un rechazo al anuncio del Evangelio.

Hay dos comportamientos negativos que escandalizan profundamente al pueblo de Dios: la ambición por el dinero y el abuso sexual, en particular, de los menores de edad. Las palabras de Jesús sobre el escándalo son implacables: "Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar" (Mateo 18, 6). La sociedad rechaza a aquellos que utilizan el nombre de Dios para enriquecerse; es vergonzoso el antitestimonio que dan sacerdotes católicos y pastores de otras iglesias que han explotado a sus comunidades. Igualmente, es estremecedor el grito de las víctimas inocentes que han padecido el abuso sexual de personas en quienes confiaron en razón de su investidura. En vez de ser luz, han sido creadores de tinieblas.

Así como el antitestimonio de algunos escandaliza y aparta de la Iglesia, también el testimonio ejemplar de muchos proclama el amor de Dios y hace creíble la fuerza transformadora del Evangelio. Pensemos en el impacto del Papa Francisco en todos los ambientes, por su testimonio de sencillez y de coherencia con el Evangelio que proclama.

El texto del profeta Isaías aporta elementos muy enriquecedores en este simbolismo de la luz, que nos permite comprender, en toda su riqueza, dos comportamientos cargados de humanismo y de espíritu evangélico, como son la generosidad y la solidaridad. Dice el profeta Isaías: "Comparte tu pan con el hambriento, abre tu casa al pobre sin techo, viste al desnudo y no le des la espalda a tu propio hermano". Estas acciones que menciona el profeta expresan una profunda sensibilidad ante el hermano que sufre.; y de ellas se siguen consecuencias muy significativas, como nos lo recuerda Isaías. Los invito a leer atentamente sus reflexiones.

En primer lugar, el profeta Isaías nos dice que estos gestos de generosidad y solidaridad "cicatrizarán de prisa tus heridas". Cuando salimos de nuestro pequeño individual, mirando más allá de nuestros problemas personales, y nos preocupamos por los demás y les dedicamos parte de nuestro tiempo, cambian nuestras vidas. La mejor terapia para superar nuestras angustias personales es el servicio a los demás. La generosidad y la solidaridad son luz que ilumina nuestras vidas. El sabor amargo que atormenta a muchas personas desaparece cuando se abren a los demás. La generosidad y la solidaridad traen luz para nosotros y para quienes reciben nuestro apoyo.

El profeta Isaías continúa explicándonos el impacto que tienen la generosidad y la solidaridad con los que sufren; nos dice: "Surgirá tu luz como la aurora; te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará tu marcha. Clamarás al Señor y Él te responderá; lo llamarás y Él te dirá: Aquí estoy".

Las palabras de Isaías nos están diciendo que el encuentro con Dios se realiza en el encuentro con los hermanos; en ellos descubriremos el rostro de Dios y oiremos su voz. Esta comprensión que nos ofrece Isaías es muy diferente de la que tienen algunas personas que viven su relación con Dios de manera individualista. La teología católica nos enseña que la comunidad es el lugar de encuentro con Dios; en la comunidad recibimos el don de la fe; en la comunidad escuchamos la Palabra; en la comunidad nos alimentamos con el Pan de vida. El rostro de Dios se manifiesta, con particular nitidez, en los niños, en las mujeres maltratadas, en el desplazado que pide limosna en las calles, en el anciano abandonado por sus familiares. Nuestro interior se llena de luz cuando encontramos a Dios en la generosidad y la solidaridad que expresamos con los más vulnerables.

Es hora de terminar nuestra meditación dominical. Los textos del evangelista Mateo y del profeta Isaías utilizan la imagen de la luz como símbolo para referirse al testimonio de vida, y a las repercusiones que tienen los gestos de generosidad y solidaridad; estas acciones traen luz en medio de nuestras tinieblas interiores y nos permiten descubrir el rostro de Dios y escuchar su voz.