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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Febrero 16 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Hace ya unos años cuando visitábamos las zonas cafeteras encontrábamos en los sembrados o parcelas no sólo matas de café, sino también de guamo. Estos árboles grandes protegían a aquellas matas de varias maneras: impedían que el sol les cayera fuerte y las lesionara. Pero sobre todo, cuando llovía, las gotas de agua no caían directamente a las plantas ni a la tierra. Así eran como unas defensas naturales. Pero además producían las guamas que nos servían de rico alimento.

Vino la moda de sembrar el café caturra. A primera vista eran maticas más bonitas, más productivas y más fácil de recoger los gramos de café. Pero con el tiempo sucedió lo que estamos lamentando hoy. El suelo comenzó a necesitar más abono. Me imagino que las transnacionales aprovecharon para subirles el precio. Y más adelante el piso comenzó a mostrar señales de agotamiento, de cansancio y pobreza biológica.

El evangelio de hoy nos muestra cómo es necesario el discernimiento en todos los hechos y circunstancias de la vida. Enumera muchísimos, pero los enmarca, para que lo entendamos mejor en aquella frase: “En la antigua ley se dice... pero yo les digo”.

Y con muchos ejemplos nos señala cómo hay que evitar que el dios dinero sea el que mande. En el caso del café, ciertamente el gran motivo del cambio fue el dinero. A él se sacrificaron tierras y árboles tan bellos como los guamos. Todo por ganancias mayores y más rápidas.

La exhortación del Papa EVANGELII GAUDIUM denuncia la nueva idolatría del dinero con frases bien fuertes: “La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡La negación del ser humano!” (n.55).

Otra frase bien diciente que incluso habla de la Ecología: ”En este sistema que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercando divinizado, convertidos en regla absoluta” (n. 56).

La carta de san Pablo a los Corintios nos invita a estar abiertos a la sabiduría, pero no a una sabiduría humana como la de los comerciantes del café, de la coca, de los vicios. Estar abiertos a la Sabiduría de Dios.