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Pistas para la Homilía

  •   Domingo Febrero 16 de 2014
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Ética civil y Moral evangélica

Lecturas:

  • LibrodelEclesi?ástico15,16-21
  • I Carta de san Pablo a los Corintios 2, 6-10
  • Mateo5,17-37

Las lecturas de este domingo son muy concretas, ya que nos invitan a revisar el lugar que ocupa la Ética en la vida diaria. El tema es de gran actualidad, pues todos hablan de Ética –los políticos, los inversionistas, los líderes religiosos -, pero, en la mayoría de los casos, son palabras vacías.

El texto del libro del Eclesiástico pone de manifiesto los dilemas éticos que deben ser resueltos por nuestra voluntad libre. Mateo nos explica cómo las enseñanzas de Jesús van mucho más allá de las exigencias de una Ética básica y nos proponen una Moral de máximos, en la que el amor es el principio fundamental.

Empecemos, pues, por el texto del Eclesiástico; allí leemos: “El Señor ha puesto delante de ti fuego y agua; extiende la mano a lo que quieras. Delante del hombre están la muerte y la vida; le será dado lo que él escoja”.

Este texto es una síntesis muy bien lograda de lo que son las alternativas o dilemas éticos que se nos presentan en todas las circunstancias: en las relaciones familiares, en la vida profesional, en las actuaciones como ciudadanos.

Vale la pena destacar el papel decisivo que este texto atribuye a la libertad; nos dice: “Le será dado lo que él escoja”. La libertad nos hace diferentes a los demás seres de la creación, pues tenemos la posibilidad de escoger. Evidentemente, las posibilidades de optar no son ilimitadas ya que vivimos insertos en un medio cultural que nos condiciona. Esta herramienta formidable que es la libertad puede ser utilizada para construir o para destruir, puede ponerse al servicio de la vida o de la muerte. De ahí la importancia de formarla. Los niños y los jóvenes deben ser acompañados, y así puedan asumir gradualmente su autonomía.

Los dos escenarios privilegiados para la formación de la libertad responsable son la familia y el colegio. Precisamente, allí está el principal obstáculo, pues muchos padres de familia y maestros son incapaces de orientar, porque ellos mismos están desorientados. Para muchos adultos no existen líneas claras que delimiten las fronteras entre el bien y el mal, entre el comportamiento cívico y el delito. El ejemplo más claro lo tenemos en los cambios que hemos observado cuando empezaron a aplicarse duras sanciones a los conductores sorprendidos con algún grado de alcohol en su organismo. Muchas personas han cambiado sus hábitos de conducir, no porque tomaron
conciencia del valor de la vida humana que estaban poniendo en peligro, sino ante la cuantía de las multas, la pérdida de la licencia de conducción y el decomiso de sus automóviles. Es lamentable que no hayamos interiorizado los valores que debemos proteger y que sólo actuemos ante el castigo que nos impone la norma.

Por eso debemos favorecer una educación ética que nos permita descubrir los valores. Esta Ética construida sobre los valores es mucho más comprometedora y sólida que la Ética que se contenta con formular prohibiciones. Tenemos que desterrar la ambigüedad, que tanto daño nos ha causado. No podemos ser más-o-menos honestos, más-o-menos fieles... Simplemente, se es o no se es. Sin ambigüedades ni justificaciones.

La sociedad civil necesita unos valores éticos básicos, comunes a todos los ciudadanos, independientemente de su estrato socio-económico o de sus creencias religiosas. Este consenso básico es conocido como ética civil o ética ciudadana.

Pasemos ahora al texto del evangelista Mateo. Allí encontramos una visión de conjunto de las implicaciones morales del mensaje del Maestro. El texto tiene dos componentes claramente diferenciados:

  • En primer lugar, el Señor confirma la importancia que tienen los valores básicos para la vida en comunidad; por eso afirma: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud”.
  • Ahora bien, la expresión “he venido a darles plenitud”, nos prepara para una nueva propuesta, que marcará la diferencia. Jesús sigue adelante en su conversación, y utiliza un estilo muy pedagógico: “Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo...”. Continúa el texto del evangelista Mateo: “También han oído ustedes que se dijo a los antiguos: no cometerás adulterio; pero yo les digo...”. Más adelante afirma: “Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo...
  • ¿Cuál es la riqueza de este texto de Mateo? Como ciudadanos responsables que vivimos en comunidad, debemos respetar los valores y normas de una Ética civil o ciudadana, actuando, no motivados por el temor a unas multas o sanciones, sino porque somos conscientes de los valores fundamentales que están en juego.
  • Además de este compromiso ético, como seguidores del Señor debemos ir más allá de los mínimos de la convivencia. Por eso la Moral del Reino, proclamada por el Maestro, no es conformista; no se contenta simplemente con cumplir lo que establecen las normas y las leyes. Ahí está la fuerza de la expresión “Pero yo les digo”.
  • La buena nueva proclamada por Jesucristo nos pide actuar inspirándonos en unos máximos de solidaridad, de justicia y de respeto al hermano. Si somos coherentes con esta dinámica propuesta por Jesús, siempre nos estaremos preguntando ¿qué más puedo hacer por mi familia?, ¿qué más puedo hacer en favor de los pobres?, ¿qué más puedo hacer por mi país?, ¿qué más puedo hacer por la obra evangelizadora de la Iglesia?