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Pistas para la Homilía

  •   Domingo Marzo 02 de 2014
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Escojamos entre Dios o el dinero: dos fidelidades incompatibles

Lecturas:

  • Profeta Isaías 49, 14-15
  • I Carta de san Pablo a los Corintios 4, 1-5 o Mateo 6, 24-34

En las lecturas de este domingo, encontramos unas orientaciones muy precisas sobre el estilo de vida que debemos seguir los discípulos de Jesús.

En el mundo empresarial, es frecuente hablar de factor diferenciador. La expresión factor diferenciador explicita la necesidad que tienen las empresas de identificar estrategias que les permitan atraer clientes por los servicios especiales que ofrecen. En un contexto agresivamente competitivo, unas empresas querrán fidelizar a sus clientes por los precios más bajos de sus productos; otras empresas querrán distinguirse por la amabilidad de sus empleados; otras porque ofrecerán un salón de juegos para que los niños se diviertan mientras sus padres hacen las compras...

Las lecturas de la liturgia de este domingo nos proponen el factor diferenciador de los anunciadores del Evangelio, y así nuestro anuncio será creíble. Esta propuesta sobre el factor diferenciador de los proclamadores del evangelio se desarrolla en dos momentos: en primer lugar, se habla del factor diferenciador de los pastores de la Iglesia, es decir, de aquellas personas que desempeñan algún ministerio dentro de la comunidad (obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas, etc.); en segundo lugar, los textos litúrgicos se refieren a todos los bautizados que tenemos el reto de anunciar la buena noticia de la salvación.

Empecemos por el factor diferenciador en el comportamiento de los ministros de la Iglesia:

Dice san Pablo en su I Carta a los Corintios: “Que la gente solo vea en ustedes servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. En un administrador lo que se busca es que sea fiel”. Estas palabras de san Pablo son una exhortación a los pastores de la Iglesia para que permanezcan fieles a su misión, sin dejarse distraer por otro tipo de tareas que poco o nada contribuyen al anuncio del Evangelio. La comunidad se escandaliza cuando ve que sus pastores se dedican a promover intereses personales.

Este llamado a permanecer fieles a lo que es fundamental en el ministerio eclesial, se complementa con las palabras del profeta Isaías, quien se refiere a la ternura que Dios muestra con cada uno de nosotros: “¿Es que puede una madre olvidarse de sus criaturas, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré”, dice el Señor. Esta descripción del amor tierno de Dios compromete a los pastores de la Iglesia, para que la ternura y la delicadeza inspiren nuestro ministerio; los fieles perciben cuáles son los pastores amables y cálidos, y cuáles son los neuróticos que maltratan a la comunidad.

El Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica La alegría del Evangelio (EG), tiene expresiones muy claras sobre el talante pastoral de los ministros de la iglesia:

  • Dice el Papa: “Hoy se puede advertir en muchos agentes pastorales, incluso en personas consagradas, una preocupación exacerbada por los espacios personales de autonomía y distensión, que lleva a vivir las tareas como un mero apéndice de la vida, como si no fueran parte de la propia identidad” (EG, 78). Estas palabras del Papa descalifican a ministros de la Iglesia que actúan como simples burócratas que trabajan de tiempo parcial por la comunidad, y cultivan otros intereses particulares.
  • En otro lugar de la Exhortación, el Papa dice que “muchos agentes pastorales desarrollan una especie de complejo de inferioridad, que les lleva a relativizar u ocultar su identidad cristiana y sus convicciones” (EG, 79). Son evangelizadores vergonzantes, que dan la impresión de pedir perdón por el Sermón de las Bienaventuranzas, que es incómodo para una sociedad materialista.
  • Más adelante, el Papa Francisco se lamenta por la falta de entusiasmo y alegría que manifiestan muchos evangelizadores: “Desilusionados con la realidad, con la Iglesia o consigo mismos, viven la tentación de apegarse a una tristeza dulzona, sin esperanza, que se apodera del corazón (.....) Llamados a iluminar y a comunicar vida, finalmente se dejan cautivar por cosas que solo generan oscuridad y cansancio interior y que apolillan el dinamismo apostólico” (EG, 83).
  • Estos comentarios del Papa Francisco expresan, en palabras de hoy, la exhortación del apóstol Pablo en su I Carta a los Corintios: “Que la gente sólo vea en ustedes servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios”.

Estos textos litúrgicos del profeta Isaías y de san Pablo, complementados por los aportes del Papa Francisco, nos invitan a reflexionar sobre el factor diferenciador del que deben dar testimonio los pastores de la Iglesia y todos aquellos que desempeñan un ministerio dentro de la comunidad.

El evangelista Mateo enriquece nuestra reflexión sobre el factor diferenciador de los seguidores de Jesús, invitándonos a reflexionar sobre la ética aplicada. Nos dice el evangelista: “Nadie puede estar al servicio de dos amos, porque despreciará a uno y querrá al otro; o al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No pueden servir a Dios y al dinero”.

Este texto desenmascara nuestras respuestas ambiguas cuando se presenta la oportunidad de ganar dinero por caminos torcidos. Siempre encontramos una disculpa para ser deshonestos; por ejemplo, decimos que no pagamos los impuestos exigidos por la ley, porque ese dinero se lo van a robar los funcionarios de la administración; cuando nos ofrecen un soborno o comisión para facilitar determinado negocio, nos auto justificamos diciendo que todos lo hacen... Con estas mentiras o auto justificaciones estamos sirviendo a dos señores, lo cual es imposible.

Este texto es una obligante exhortación para educar a los niños y a los jóvenes en una escala de valores nítida, en la que no haya lugar para las ambigüedades. Ahora bien, la educación no consiste en farragosos discursos sobre la ética y los valores; la educación se imparte con el testimonio.

Es hora de terminar nuestra meditación dominical sobre el testimonio de vida que debemos dar los seguidores del Señor. La puesta en práctica de los valores del Evangelio marcará ?la diferencia en medio de una sociedad materialista.