“Sean pastores, no funcionarios. Sean mediadores, no intermediarios”

Tradicionalmente nuestra Iglesia Católica conmemora durante el cuarto domingo de Pascua la festividad del Buen Pastor. Ésta es una celebración en torno a la figura de Cristo y la continuidad de su obra por medio de los sacerdotes, quienes recibimos el llamado para anunciar la Buena Nueva de su Palabra, acercando la Gracia y el Amor de Dios al corazón de cada una de las ovejas que conforman su rebaño.


Anunciar que Cristo ha resucitado y está vivo en medio de nosotros, no solo es una labor de los obispos y sacerdotes; es una misión que todos debemos asumir y testificar con certeza. En un sentido más extenso, todos somos ovejas en búsqueda de orientación y guía, pero además, estamos llamados a ser pastores porque llevamos el mensaje evangelizador como misión, ofreciendo nuestro corazón y nuestros dones para que el amor y la misericordia de Dios se hagan vida en las personas que nos rodean. Todo cristiano, de cualquier condición y género, tiene como parte del ser de su vida, la misión de acompañar –Pastorear a otros. Todos tenemos un servicio pastoral en la Iglesia, y es conveniente recuperarlo…, sobre todo en el mundo de los laicos.

“Sean pastores, no funcionarios. Sean mediadores, no intermediarios”, con estas palabras el Papa Francisco nos invita a vivir nuestra vocación como un encuentro personal con Cristo; reconociendo su presencia en el rostro de nuestros hermanos que diariamente claman amor y misericordia; ofreciéndonos a ellos como Él mismo nos enseñó.

Son muchos los rostros que apreciamos en nuestro día a día. Rostros de niños, de jóvenes, de adultos. Algunos de ellos, tienen la mirada pura del discípulo amado, otros, la mirada baja del hijo pródigo. No faltan rostros marcados por el dolor y la desesperanza. Es a todos ellos a quienes debemos ofrecer el encuentro con Dios, siendo mediadores de su bondad por medio de nuestra labor y nuestras acciones diarias.

Desde cada uno de los servicios que ofrecemos, ya sea custodiando la vida y el bienestar de los pacientes en nuestras Obras de Salud, ofreciendo orientación y esperanza a las familias en todas sus dimensiones desde las Obras dedicadas a esta área, o mediante nuestras Obras de Comunicaciones, entregando con alegría el testimonio de que Jesús está entre nosotros como fuente de armonía; todos los colaboradores de la Organización VID estamos llamados a ser pastores, compartiendo nuestra vocación de servicio y tendiendo nuestra mano a todas las personas que necesitan ayuda.

Recordemos que solo poniendo la mirada en el Señor podremos cumplir su misión y adoptar sus actitudes. Representar al Buen Pastor es salirnos de nuestro camino habitual, nuestra zona de comodidad, para encontrarnos con el otro, como verdadero encuentro con el amor que nos hace plenos.