Alianza por el fortalecimiento de la gestión comunitaria del agua

La Federación de Acueductos Comunitarios del Valle del Cauca, Fecoser, con el apoyo y asesoría del IMCA y la Clínica Jurídica de la Universidad Javeriana, fomenta un proceso para promover la articulación de las diferentes formas organizativas encargadas de administrar los acueductos comunitarios en espacios municipales y regionales.


La importancia del manejo, administración, cuidado y gestión del agua por parte de comunidades organizadas, durante muchos años ha dado muestra de una cultura de cuidado, ahorro y criterios de equidad y solidaridad en su distribución. De esta manera, la gestión comunitaria ha representado una forma de participación que lleva consigo un proceso de toma de decisiones en el que se ponen en discusión criterios que van desde lo administrativo hasta la sostenibilidad ambiental, lo cual ha ido permitiendo que los acueductos comunitarios se preocupen por atender las necesidades y demandas de la población buscando incidir de manera positiva en la construcción de sus territorios con miras a su autonomía, defendiendo principios de solidaridad, responsabilidad y un alto compromiso por la defensa por el agua.

Con base en los retos y las lógicas que se van perfilando respecto a la normativa existente y a las distintas iniciativas de políticas públicas que el gobierno viene impulsando para este sector, la Federación de Acueductos Comunitarios del Valle del Cauca, Fecoser, con el apoyo y asesoría del IMCA y la Clínica Jurídica de la Universidad Javeriana, viene fomentando un proceso social que busca promover la articulación de las diferentes formas organizativas encargadas de la administración de acueductos comunitarios en espacios municipales y regionales, la articulación con otros aliados que reconocen la importancia de la gestión comunitaria del agua, aspecto considerado clave y trascendental para avanzar en la identificación e implementación de propuestas comunes que favorezcan la función preponderante que viene desarrollando principalmente de las zonas rurales.

En vista de lo anterior y a los enormes retos que se vislumbran, FECOSER, IMCA, docentes y estudiantes de la carrea de Derecho de la Universidad Javeriana Cali, adscritos a la Clínica Jurídica, lograron concertar una propuesta de acompañamiento que permita continuar avanzando y cualificando los procesos de fortalecimiento y articulación de las organizaciones encargadas de la gestión comunitaria del agua en el Departamento del Valle del Cauca, y que desde esta experiencia se pueda aportar a otras iniciativas que se vienen desarrollando en los diferentes territorios del país.

Esta alianza estratégica avanzará en torno a un proceso de capacitación que abordará temas claves como el derecho humano al agua, la formalización de las organizaciones sociales, asesoría jurídica a casos concretos de problemáticas que tengan los acueductos comunitarios, entre otros temas. Bajo el lema “saber es poder”, la Pontifica Universidad Javeriana aportará elementos y herramientas para que los líderes y lideresas de las organizaciones comunitarias gestoras del agua ganen habilidades para su fortalecimiento y la cualificación del actuar en sus territorios y en los espacios de participación ciudadana.

Una de las primeras acciones de esta alianza se llevó a cabo a finales del año 2014 en el Municipio de Restrepo, a través de un Taller sobre Derecho Humano al Agua, en el que participaron representantes de la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria - UMATA, la Junta Central de Acueductos Comunitarios y los representantes de las organizaciones sociales encargadas de la administración de los acueductos comunitarios de éste y otros municipios vecinos como Vijes y Calima-Darién. Esta actividad que fue concertada entre el Instituto Mayor Campesino - IMCA y la Federación de Acueductos Comunitarios del Valle del Cauca - FECOSER, fue dinamizada por los especialistas de las Clínicas Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana Cali y Bogotá.

Durante la jornada de trabajo se logró identificar y ratificar los retos de la Gestión Comunitaria del Agua, entre ellos: La pérdida de autonomía de las comunidades por presencia de nuevos actores (p.e. terratenientes); poco sentido de pertenencia de los usuarios de los acueductos comunitarios; escasez de agua, pues no alcanza para satisfacer las necesidades de los usuarios; no existe una cultura sobre el buen uso del agua; presencia de la multinacional maderera Smurfit Cartón Colombia, que en algunos casos no respeta las rondas de los nacimientos y los cauces de las fuentes hídricas; la contaminación ambiental generada por distintas actividades; generación de un conflicto en el uso del agua para consumo humano versus el consumo agrícola y pecuario; el cambio de uso del suelo que afectó las fuentes de agua (p.e. ganadería extensiva, cultivos de piña, plantaciones forestales); no se planifica la construcción de viviendas o la ocupación del territorio; pocos liderazgos para participar en distintos procesos que permitan luchar por la defensa y conservación del agua; el proceso de concesión de agua, limitado por requerimientos que se debe cumplir ante la autoridad ambiental; la formalización de las organizaciones encargadas de la administración de acueductos comunitarios, pues eso implica responder a una enorme cantidad de requerimientos de las entidades de control, los cuales son difíciles de cumplir y al no hacerlo, implicaría múltiples sanciones; la falta de una buena planificación territorial o el respeto por lo que se tiene planificado; procesos de deforestación; e incapacidad de las autoridades ambientales y locales, que no atienden diligentemente los requerimientos de las comunidades.

Para los especialistas de las Clínicas Jurídicas de la Universidad Javeriana “Es muy evidente que en el territorio rural existen problemas de disponibilidad, acceso y calidad del agua. La invitación es que frente a los conflictos se pueda generar un caso frente al Estado, ya sea por incumplimiento de obligaciones o por la evidencia de obligaciones que no se asumen. Lo que une, la gran causa, es la idea común y de consciencia colectiva de que el agua es un bien público. El problema de fondo es el incumplimiento de las obligaciones que debe asumir el Estado. La Corte Constitucional no ha definido los derechos de manera diferencial para las comunidades campesinas; uno de los puntos fundamentales es lograr el acceso al agua dentro de un sistema tradicional del campo, buscando que una Corte Constitucional se pronuncie al respecto. El reto ahora es construir un caso emblemático que refleje las situaciones adversas que afrontan los acueductos comunitarios”.