Las mujeres al poder

Bienvenidas las mujeres a los puestos de gobierno, como alcaldesas y gobernadoras. Bienvenidas a tener parte activa en los Concejos Municipales y en la Asamblea Departamental.


Su presencia en puestos de responsabilidad pública enriquecerá nuestro mundo político. Entre las mujeres abundan, más que entre los hombres, ciertas cualidades que complementan las características más típicamente masculinas. Corresponden al conjunto de cualidades que el Papa Francisco suele llamar el “genio” femenino.

Pero que quede muy claro: el voto no se lo merece una candidata simplemente por el hecho de ser mujer. Para que gane la elección en franca lid, debe probar ante el electorado que lo hará mejor que sus contendores, sean estos hombres o mujeres.

La mujer no es inmune a las tentaciones de corrupción inherentes al ejercicio del poder. En este aspecto no hay diferencia de géneros. En el modelo ideal de democracia, el auténtico poder político no tiene sentido por sí mismo, ni como herramienta de provecho propio, sino para el bien de la comunidad. El político está para servir, especialmente a los más desprotegidos, no para ser servido.

Las siguientes son palabras del Papa Francisco, dirigidas a las mujeres como constructoras de una sociedad más humana y acogedora: “Un mundo donde las mujeres son marginadas es un mundo estéril, porque las mujeres no sólo traen la vida sino que nos transmiten la capacidad de ver más allá – ven más allá de ellas-, nos transmiten la capacidad de entender el mundo con ojos distintos, de sentir las cosas con corazón más creativo, más paciente, más tierno”.

Según los datos de la Registraduría Nacional, en las últimas elecciones, para un total de 32 departamentos sólo fueron elegidas tres gobernadoras (en San Andrés, Quindío y Huila). Una proporción bajísima: una mujer por cada 10 hombres.

Cosa perecida sucedió con las alcaldías: 108 alcaldesas para el total de 1.102 alcaldías. El mayor número de mujeres en las alcaldías lo tienen Boyacá y Cundinamarca, y el menor – ¡pásmense ustedes!- nuestro departamento de Nariño: una sola alcaldesa en todo el departamento, en el municipio de Providencia.

¿Por qué esa ausencia femenina en el mundo de la política colombiana? Ante todo, porque todavía hay muy pocas mujeres conscientes de sus capacidades, con poder de convencimiento y carisma de liderazgo político, que se resuelvan a dar el paso valiente de lanzarse a las elecciones como candidatas.

Por otra parte, no se necesita mucha reflexión para descubrir un prejuicio machista. Sorprendentemente un prejuicio del que participan también las mujeres: en el momento de depositar el voto, la mayoría de ellas confía más en los varones que en las mujeres como líderes políticos. Si no fuera así, concretamente en Nariño los resultados de las elecciones serían distintos.

Desde la lejana fecha de 1967, cuando por primera vez se les dio el voto a las mujeres en Colombia, el camino recorrido de la promoción de la mujer ha sido notable. Pero todavía queda mucho por avanzar para que la mujer ocupe el digno lugar que le corresponde en la familia, en la sociedad y también en la Iglesia.

Foto: Guialomejordelmundo.com