SJR Colombia: Comunidad pueblo Wounaan de Buenaventura

Alerta a las autoridades por falta de condiciones para el retorno de las comunidades del pueblo Wounaan desplazadas en Buenaventura.


El Servicio Jesuita a Refugiados-Colombia (SJR-Col) y la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES), alertan a las autoridades competentes la falta de condiciones materiales y jurídicas para retornar de 132 familias indígenas pertenecientes a las comunidades de Chachajo, Chamapuro y Unión Agua Clara del pueblo Wounaan quienes, por motivo de enfrentamientos entre la guerrilla de las FARC-EP y grupos post desmovilización de los paramilitares en inmediaciones a su territorio, ubicado en el Bajo San Juan entre los departamentos del Chocó y Valle de Cauca, se vieron obligadas a desplazarse hacia la ciudad de Buenaventura a finales del año 2014.

La información recopilada indica que 583 personas, incluyendo niños y niñas, mujeres lactantes y personas de la tercera edad, se encuentran viviendo hace más de 10 meses en condiciones contrarias a la dignidad humana en las instalaciones del Coliseo Deportivo de Buenaventura y en albergues de los barrios Piedras Cantan, Alfonso López Michelsen, y El Cambio, en las comunas 4 y 12.

Luego de que en diciembre estas comunidades manifestaran su voluntad de retornar, empezó a discutirse, en el marco de los Subcomités de Retorno y los Comités Territoriales de Justicia Transicional – en adelante CTJT- lo que sería la oferta que las instituciones que integran el Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Victimas –en adelante SNARIV- dispondrían para respaldar su retorno.

En el marco de estos escenarios, que han sido previstos por el Decreto-Ley 4633 de 2011 para la construcción participativa de los Planes de Retorno, y que en Buenaventura son presididos por la Secretaría de Desarrollo Económico y Rural de la Alcaldía Distrital, aun no se ha producido una oferta institucional completa que garantice la sostenibilidad del retorno de estas familias.

Por esta razón, SJR-Col y COHDES, como organizaciones acompañantes, manifiestan su preocupación por la falta de cumplimiento, por parte de la institucionalidad, de algunas obligaciones derivadas de los principios de voluntariedad, dignidad y seguridad que deben observarse en estos procesos. Así, se han identificado (4) cuatro elementos que deben ser superados para lograr una correcta articulación interinstitucional que garantice que el retorno de las comunidades indígenas desplazadas del Pueblo Wounaan sea sostenible y se constituya en una solución duradera para la superación de su larga historia de victimización dentro del conflicto armado colombiano. Éstos son:

1.- La participación de las comunidades indígenas en el proceso de planeación de su retorno no ha sido real y efectiva. La entrega de las actas de reuniones de los Subcomités y CTJT se ha realizado de forma esporádica y en destiempo, situación que no solo afecta la forma en que participan las comunidades en estos escenarios, sino que constituye una barrera para la posterior exigibilidad de los compromisos que asuma la institucionalidad. Además, no se ha procurado la efectiva participación de las personas que se encuentran en situación de resistencia, ya sea en confinamiento o con limitaciones a la movilidad.

2.- Las entidades públicas locales, regionales y nacionales que integran el SNARIV no han actuado de manera articulada y coordinada para la construcción del Plan de Retorno. La presencia esporádica de los representantes o delegados de algunas instituciones del SNARIV no da muestras de interés, diligencia y trabajo articulado para la construcción del Plan de Retorno. Tampoco se está realizando un seguimiento adecuado de los compromisos por parte del Ministerio Público.

3.- La Unidad para la Atención y la Reparación Integral a las Víctimas –UARIV-, y la Unidad de Restitución de Tierras –en adelante URT- han omitido la puesta en marcha de procesos de reparación colectiva y de restitución de derechos territoriales, despojando de coherencia al proceso de reparación integral del pueblo Wounaan. El retorno, como medida de reparación, hace parte de un proceso de reparación colectiva más amplio. Sin embargo, la UARIV y la Defensoría del Pueblo aún no tramitan la inscripción de las comunidades como sujeto colectivo de reparación, lo que ha impedido que se caractericen los diferentes daños y afectaciones y se elabore un Plan Integral de Reparación. La URT, que ha brillado por su ausencia en los CTJT, tampoco ha iniciado la etapa administrativa de restitución de derechos territoriales. Lo anterior, pese a que es bien sabido que el Rio Bajo San Juan es particularmente estratégico para el tráfico de armas y droga debido a sus rutas de acceso al mar, y que la región es rica en recursos naturales, situación que ha permitido a los grupos armados ilegales diversificar sus negocios a través de la minería ilegal, la explotación de madera, la agricultura intensiva, los monocultivos, y la implementación de macro proyectos.

4.- La crítica situación humanitaria y de seguridad de las familias desplazadas no ha sido un tema de relevancia en la agenda del proceso de retorno. El SNARIV no ha logrado satisfacer la totalidad de las necesidades humanitarias de las comunidades indígenas asentadas en Buenaventura, encontrándose las mismas en una grave situación de precariedad económica y con requerimientos urgentes de alimentación, salud y seguridad. Además, preocupan altamente las amenazas que varios de los líderes de las comunidades han recibido recientemente y la desaparición del líder indígena de la Comunidad de San Bernardo desde el pasado 12 de agosto de 2015, quien se encontraba en el Bajo San Juan.

Ante esta situación, hacemos un llamado a las entidades gubernamentales locales, regionales y nacionales competentes que integran el SNARIV, para que hagan presencia efectiva y real en estos escenarios y acompañen integralmente a las comunidades mencionadas. Para ello, adjuntamos un informe que cuenta, además de la descripción detallada del caso, una serie de recomendaciones para las instituciones del Estado, instándolas a hacerse partícipes del proceso.

Para leer el informe Wounaan haga clic aquí.