Segundo Conversatorio del Territorio Cerros Orientales: Jóvenes, Política y Paz

El pasado 8 de abril se llevó a cabo en el teatro del Colegio Mayor de San Bartolomé el segundo espacio de Conversatorios de Actualidad Política. En está ocasión el tema fue “jóvenes, política y paz” dirigido por la directora de la Maestría en Estudios de Paz y Resolución de Conflictos de la Pontificia Universidad Javeriana, Mery Rodríguez Arias.


La profesora Rodríguez, gracias a su formación académica y su experiencia, logró entablar un ambiente de reflexión con los 200 jóvenes que participaron de la actividad. En un primer momento abordó la importancia que tiene en la construcción de la paz el “hacer las paces”, entender que la paz no tiene una única respuesta, que la paz no es un fin sino un camino que se debe construir desde lo cotidiano, desde como soy con el otro y conmigo mismo.

Además, expuso que en un país como el nuestro, en donde tenemos un conflicto interno tan prolongado, es fácil culpar a los demás y no aceptar la responsabilidad que hemos tenido y tenemos a diario. Planteó que no existe un solo tipo de violencia; no solo es la confrontación armada de militares y grupos al margen de la ley, sino también la forma como violento al otro desde mi lenguaje, juicios de valor, acciones y comportamiento en espacios públicos, “desde ahí, desde lo cotidiano, ya se deben asumir responsabilidades para trabajar en el camino hacia la paz”.

Otro ámbito que abordó la profesora Mery fue el de ser sujetos políticos, ejercicio que no es solamente desde que se cumplen los 18 años y se tiene el derecho a votar, sino desde el momento en que decidimos cómo actuar, hablar y expresarnos, porque estas acciones tienen un impacto en el otro. Se es sumamente político cuando se toma una decisión que influye en los demás. Enfatizó en que los jóvenes son más que futuro, son el presente. Por tal razón, el ejercicio político se practica desde el ahora, desde exigir los propios derechos, pero también desde el respetar los derechos de los demás.

Para los jóvenes es un reto asumirse como distintos en la sociedad y hacer que su voz sea escuchada. Cuentan con herramientas importantes como lo son la creatividad y las expresiones personales y sociales, siempre y cuando como jóvenes no caigan en las generalizaciones y radicalismos “porque la verdad está en los medios no en los extremos”, en verse como iguales y no superiores a los demás.

La invitación consiste en encontrar lugares comunes en donde las conversaciones sean posibles en medio de la diferencia, sin importar que sean difíciles, y eso es algo que se aprende en el ahora, en lo cotidiano. El saber escuchar es un acto de respeto y eso ya es trabajar en la paz como sujetos políticos. Lo que somos en nuestra cotidianidad lo reproducimos en los lugares que habitamos, porque un país no llega a un conflicto como el nuestro sin que lo hubiéramos permitido mediante nuestras acciones y comportamientos.

El último momento del Conversatorio se desarrolló mediante una metáfora acerca de cómo las arañas construyen sus telarañas por medio de anclas fuertes que permiten que ésta se expanda. De este modo, se dio paso a explicar que las anclas de la paz son las instituciones, los colegios, las universidades y los lugares donde convergen las personas, de manera tal que, todos somos anclas para la construcción de la paz; pero para que esto sea una realidad nos tenemos que encontrar y trabajar en equipo. Sin embargo, se aclara que nada de esto funciona si no nos vemos como sujetos con dignidad y con los mismos derechos, lo que significa darle más importancia al sujeto y no al objeto.

En este sentido, este espacio de reflexión nos invita a construir la paz en nuestro diario vivir. A no rendirnos, porque los violentos y las violencias ganan cuando decidimos claudicar. No podemos cambiar las políticas públicas de un momento a otro, pero si trabajar en que nuestra persona trascienda en la sociedad, y en la dignidad de las personas. Por tal razón, debemos ser como las arañas, empezar a tejer en la sociedad, desde “quién soy como persona” y “cómo reconozco al otro en igualdad”. Debemos “construir anclas de paz en nuestro entorno, con nuestros amigos, en los lugares comunes, porque ahí está la diferencia entre los que piensan y trabajan por construir un país diferente y los que no, porque una persona sólo puede pedir algo diferente, cuando actúa diferente”.

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