Sentirnos valiosos en un proceso de paz: empezarlo, vivirlo y sostenerlo

“Sentir que la paz comienza por reconocernos a nosotros mismos y a las personas que están junto a mí” fue una de las conclusiones del encuentro realizado el 9 de abril en el colegio San Ignacio. Exalumnos y alumnos, miembros del SJR, nos reunimos junto a jóvenes del barrio El Picacho de la ciudad de Medellín, para conmemorar el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las víctimas del conflicto armado en Colombia.


Con una experiencia de sensibilización, comenzamos el proceso “Del 9 al 9”, en el que buscamos reconocernos como jóvenes capaces de incidir y aportar a la reconociliación en sociedad, inapelable para acordar paz. ¿Cómo sentir que es con nosotros y que lo que somos es verdaderamente valioso para reconstruir, para tejer?

El encuentro giró en torno a espacios de reflexión, en donde los sonidos y los objetos contaban con un significado para asociar. Con juegos de la infancia, sonidos del campo y de la ciudad y música de nuestra niñez, nos dimos un momento para preguntarnos qué es memoria, qué compone mi memoria, cuáles son mis recuerdos más sustanciales y qué me generan. Todo esto con el fin de creer lo especial que es esa posibilidad que como seres humanos tenemos, de ante una señal que nos genera una asociación, evocar un momento y poder sentir y conmovernos, para luego encontrarnos con alguien que tiene al igual que yo, una memoria que lo hace ser único y valioso.

Posterior a este espacio de reconocimiento de la memoria individual, continuamos con un recorrido libre por distintas imágenes: noticias alusivas a momentos históricos del país tales como logros deportivos y literarios, y gran cantidad de fotografías y esculturas de escenarios del conflicto armado en Colombia. Convirtiéndose en la memoria misma plasmada, memoria de nuestro país que está especialmente afligida. Fue un momento para sentir, rodeados de rostros y paisajes enmarcados por violencia, indignación, incomprensión, dolor, esperanza y voluntad para transformar.

Como grupo, estos espacios de sensibilización nos llevaron a concluir que cada día se construye la memoria colectiva porque cada día podemos resignificarla, precisamente porque cada uno logra conservar lo que es, en sus recuerdos, y finalmente son estos los que nos hacen ser y nos llevan a actuar de cierto modo, con los otros.

Así, sin necesidad de eliminar los recuerdos que afligen la memoria puede esta llenarse de nuevas situaciones, en la medida en que nos sintamos tranquilos con nosotros mismos por saber que en esta sociedad valemos, y que por esto es posible sanar las relaciones con las personas y a la vez ser parte de un proceso de paz y reconociliación.

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