“Hablemos del Proceso de Paz en Colombia”

El IV Conversatorio de Actualidad Política del Territorio Cerros Orientarles se llevó a cabo del día 10 de junio en el teatro del Colegio Mayor de San Bartolomé. Se tituló “Hablemos del Proceso de Paz en Colombia”. Contó con la participación de 405 jóvenes de distintos colegios del Territorio. El conversatorio fue orientado por el investigador y docente de la Pontificia Universidad Javeriana Gustavo Salazar, quien además hizo parte del Movimiento Estudiantil la “Séptima papeleta”.


El conversatorio inició con una introducción por parte de Gustavo sobre la coyuntura y la historia de lo que se conoció como la Séptima Papeleta, dejando como reflexión que la grandeza de la séptima papeleta consistió en que: “ante mayor violencia, exigimos mayor democracia”. La situación de violencia que nuestro país afrontaba en ese momento motivó a la población Colombiana, y en especial a los jóvenes, a promover un cambio de fondo en nuestra Constitución Política, logrando que se consagraran elementos importantes que no se tenían antes de 1991, tales como: la acción de tutela, acción de cumplimiento, acción popular, Corte Constitucional, fiscalía, inclusión de una carta de derechos humanos, inclusión de las minorías indígenas y afro en el panorama nacional, entre otros.

Para dar apertura al intercambio de preguntas con los jóvenes, el profesor Gustavo les comparte que “un proceso de paz es un proceso de inclusión y discusión, lo que significa que renunciamos a la violencia para resolver las diferencias en un escenario de respeto.”

Una de las intervenciones por parte de los jóvenes fue: “Una persona como Usted que es ejemplo de cómo los jóvenes pueden influir en el país ¿qué le diría a los jóvenes para afrontar el proceso de paz y para que nos orientemos a cambiar a Colombia?”. Ante la pregunta, el profesor Gustavo respondió: “Lo primero es muy sencillo. Dicen que cuando uno es joven tiene muchas ideas y muchas ilusiones y para algunas personas, eso es ser ingenuo, así que los invito a la ingenuidad, a la utopía y a soñar. Uno corre el riesgo que la vida lo aplaque un poco y uno deje de soñar, pero nunca dejen de dar la batalla por sus convicciones e ideales”.

Respecto a la perspectiva que el profesor tiene frente a las víctimas en el proceso de paz, compartió que “El proceso de paz, sin tener afinidad personal con Santos, es un proceso que reconoce a las víctimas del conflicto en su totalidad sin discriminación; por ejemplo hasta el año 2008 las víctimas de desaparición forzada no eran reconocidas, y estamos hablando de 50.000 desapariciones forzadas. Los únicos que tenían derechos como víctimas eran los secuestrados, porque todas las legislaciones se enfocaban en ellas únicamente”.

El conversatorio contó con la intervención de Germán Londoño, quien pertenece a la mesa central de víctimas, quien compartió un poco del trabajo que está adelantado, y cómo sin importar su filiación política se pude trabajar en pro del proceso de paz, porque para él, la paz se logra negociando y no por medio de la guerra.

Para dar mayor claridad a los jóvenes el profesor Gustavo, les propuso que “El conflicto armado es como cuando uno entra al cuarto de San Alejo, y está desordenado y lleno de polvo, eso sería nuestro conflicto. Pero cuando Usted limpia el cuarto, ve que hay cosas buenas, cosas malas y cosas que no funcionan. Así que, quitar el polvo es el proceso de paz, en donde saldrán cosas que funcionan y cosas que no, lo cual nos permitirá ver problemas reales, de fondo y ya no discutiremos sobre los grupos armados, sino sobre administraciones corruptas, la falta de tierra para los indígenas, licencias ambientales, los derechos de los mineros artesanales… porque un escenario de paz no es un escenario sin conflicto, sino un escenario con conflicto, pero sin la violencia”.

Cierra el conversatorio planteando que “lo que hace una democracia es el ser ciudadanos, ejercer nuestros derechos, y luchar por acabar algo muy dañino en nuestro país y es que se hace política con los derechos de los ciudadanos. La democracia la hacemos exigiendo derechos no pidiendo favores; ser ciudadanos es un derecho y no una limosna, así que nuestra obligación es estar vigilantes y exigirle al Estado. El Estado se debe a nosotros y no nosotros a él. Los parlamentarios deben rendirnos cuentas y no nosotros pedirle favores; volvamos a la igualdad. La guerra genera unos privilegios que muchos no quieren perder y nosotros como ciudadanos tenemos que garantizar que volvamos a lo esencial que define una democracia que es la igualdad”.

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