Taller N° 27 de la Región Antioqueña

El sábado 6 de agosto de 2016 se realizó el taller N° 27 de regionalización en Antioquia, con la participación de 170 personas aproximadamente, representantes de las distintas obras que hacen parte del proceso.


El P. Mario Franco Espinal S.J., nuevo director regional, comenzó el taller dándoles un saludo especial a los asistentes y destacando la presencia en este espacio del P. Provincial Carlos Eduardo Correa, S.J., y del P. Francisco de Roux, S.J. Luego contextualizó el contenido a desarrollar en los talleres anteriores de febrero y abril, donde se ha venido sondeando y profundizando en el proceso de paz con las FARC, como un momento histórico en el que debemos actuar como parte de nuestro compromiso ciudadano y cristiano, por eso este taller fue diseñado para abordar el compromiso de un voto en consciencia por el plebiscito por la paz. A continuación invitó a hacer un espacio de oración por la misericordia, ambientado por el video de la canción: los niños de Siria.

Después le dio la palabra al P. Provincial quien invitó a los asistentes a tomar consciencia que este proceso de regionalización es una invitación a construir un cuerpo apostólico para discernir por dónde Dios está moviendo este mundo y esta región y así ponernos al servicio y en colaboración con Él. También insistió en que estamos en una coyuntura concreta en nuestro país con el proceso de paz y que estamos llamados a responder a consciencia frente al enorme desafío que supone la construcción de la paz.

Luego el P. Francisco de Roux S.J., actual director del Centro de Fe y Culturas, expuso una serie de ideas que pueden servir de insumo para realizar una votación en consciencia por el proceso de paz. Algunas de sus principales ideas fueron:

• Ha sido testigo de los grandes desafíos que supone este proceso para el país, por ejemplo los 300 militares de la cúpula que habían sido preparados para afrontar la guerra, hoy están preparados para consolidar la paz.

• La paz sin Antioquia va a ser muy difícil pues Antioquia tiene cómo frenar el proceso de paz y en su experiencia no ha encontrado otro lugar de Colombia donde haya tanta resistencia, oposición y visión desfavorable al mismo.

• Una de las misiones centrales de la Compañía de Jesús es reconciliar a los desavenidos, y nuestro compromiso espiritual es descubrir lo que Dios quiere hacer por este país y ponernos al servicio de su voluntad, sin estorbarle.

• La crisis nuestra tiene mucha violencia, desigualdad, corrupción, impunidad, destrucción del medio ambiente pero más profunda es nuestra crisis espiritual, que no nos ha permitido reconocer la igual dignidad de todos.

• En Colombia hemos sido pésimos para manejar el conflicto. El conflicto se da porque hay algo que resolver y si se aborda adecuadamente, busca que todos puedan ganar. Aquí hay conflictos estructurales no resueltos por décadas que se han acumulado y necesitan desatarse, haya o no acuerdo de paz con las FARC, los cuales van a suponer decisiones trascendentales por lo menos de los próximos cuatro períodos presidenciales, por eso hay que incluir una visión de futuro en esta decisión.

• Lo que se busca con este espacio no es ofrecer una opinión por el sí o por el no al plebiscito, sino motivar un discernimiento personal profundo, buscando las mejores razones para el bien del país, lo cual supone informarse muy adecuadamente y sopesar los argumentos que recibimos por todos los frentes de comunicación, muchos de ellos claramente polarizados.

• Cuando uno siente que en este discernimiento encuentra razones mejores para asumir una posición, está obligado moralmente a decirlo, no para callar al otro o imponer su idea, sino para ayudar a que otros puedan abrir el horizonte interpretativo y en ese diálogo pueda también confrontar mi postura y cada uno pueda crecer con el otro.

• Mucho de este proceso se ha movido más en el ámbito de la creencia que de la racionalidad. El problema es que en el plano de la creencia no hay argumentos y por eso es muy factible de manipulación.

• Este proceso de paz se ha politizado desde el momento en que se ha querido identificar al presidente Santos con la paz. Esto ha llevado a convertir este proceso en un pulso de poderes políticos que ha hecho mucho daño para posibilitar un discernimiento mesurado en el país. Debemos temer a algo parecido a lo que sucedió con el ´brexit´ en Inglaterra, donde la gente votó sin tener claridad de lo que hacía, simplemente por asumir una postura política y cuando se dieron cuenta de los efectos que había producido la votación, ya era demasiado tarde.

• En la política, los egos son muy complicados y por eso no se ha visibilizado adecuadamente cómo los últimos presidentes, desde Belisario Betancur para acá, han realizado aportes muy grandes para lograr que hoy el Gobierno pueda estar en una mesa de negociación con las FARC.

• Lo que está en juego no es el futuro de Santos, ni de Uribe, ni de las FARC, ni del ELN, sino la posibilidad de reconstruirnos en nuestra humanidad.

• El proceso como tal ha generado cambios en los actores que hacen parte de esta negociación y especialmente se perciben grandes cambios en algunos de los dirigentes de las FARC, que tenían unas posiciones muy radicales cuando comenzaron las negociaciones y hoy han mostrado una visión más humanitaria. Es importante creer en que todos podemos cambiar.

• En todo este proceso el testimonio de las víctimas ha sido definitivo para abrir el camino hacia la reconciliación y el perdón.

Al terminar su ponencia, el P. Francisco invitó a los asistentes a realizar un espacio de silencio reflexivo, buscando responder personalmente preguntas como: ¿cómo me implica esto? ¿Hasta dónde he sido capaz de ponerme en la posición del otro y escuchar su rabia y su dolor? ¿Hasta dónde estoy en una actitud proactiva de no dejarme atrapar por posiciones partidistas? ¿Hasta dónde me estoy informando, en actitud abierta y no soportado fundamentalmente en creencias? ¿Estoy sopesando mi responsabilidad para actuar?

Después del descanso se hizo un conversatorio dirigido por el señor Rubén Fernández, donde los asistentes pudieron hacer algunas preguntas e intervenciones sobre el tema. Se aclaró que aunque el plebiscito no era necesario, al haberlo sometido a consideración de la Corte Suprema de Justicia, ya se convirtió en una decisión con carácter mandatorio para el Presidente de la República. Se instó a tomar consciencia de la responsabilidad que este proceso tiene para la educación familiar y escolar pues los niños y jóvenes van a ser quienes en definitiva les van a corresponder asumir estos cambios estructurales del país. Se habló de cuidarse de caer en dos extremos: la polarización o la indiferencia, ambos nefastos para una buena decisión que favorezca al país y también del liderazgo espiritual que debemos tener para acompañar este camino que se avecina.

Como conclusión del taller, el P. Mario recordó los próximos compromisos pendientes de la región, e invitó a todos a discernir conscientemente la participación en el plebiscito. No equivocarnos por ignorancia, al no informarnos del proceso y sus resultado; no equivocarnos por temor, dada la polarización y finalmente no dejar de participar por la incomodidad que este proceso ha generado en todos nosotros. Porque muchos, antes que nosotros ha sido plenamente desacomodados de su situación y propósitos.

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