Entrevista al P. Álvaro Vélez Escobar, S.J.

En entrevista con Luis Fernando Gómez, asesor de Regionalización Eje Cafetero -el pasado sábado 22 de abril de 2017-, el P. Álvaro Vélez Escobar, S.J., rector del Colegio San Luis Gonzaga de Manizales, habla sobre la calamidad vivida en la capital caldense la semana anterior.


Estamos en el Colegio San Luis Gonzaga fundado en 1954, el próximo año se van a cumplir 400 años del nacimiento de San Luis Gonzaga, mi nombre es Álvaro Vélez Escobar y presto el servicio como el Rector del Colegio desde septiembre del 2014.

¿Qué pasó aquí?

En Manizales se presentó una catástrofe invernal que destruyó barrios completos, muchas viviendas y entre esas viviendas hubo gente vinculada al colegio de una u otra manera.

Un grupo de exalumnos y alumnos perteneciente a una Comunidad de Vida Cristiana de undécimo principalmente, movidos por un bachiller del año 2013, Sebastián Patiño que es un líder de verdad, fue el que movió la cosa. Estaba allá en uno de estos sitios, creo que fue en la Playita, ellos creían que podían ayudar pero se dieron cuenta que no que era más lo que estorbaban, entonces decidieron buscar alimentación y vestuario para estas personas; estaban trabajando de la mano con el ejército y con el sub comandante del ejército y la esposa del mismo, mamá Gonzaga, hablaron y alguien dijo: “el Colegio San Luis ¿podría facilitar el Coliseo?”. Me buscó el director de pastoral que había recibido una llamada de Sebastián Patiño preguntando si el colegio podría facilitar el coliseo, cuando me dijo, mi respuesta inmediata fue con mucho gusto, lo único que les voy a pedir es que llegue una solicitud formal firmada por algún oficial del ejército o por la alcaldía pidiendo el coliseo y nosotros con mucho gusto lo prestaríamos por dos días.

Detrás de esto hay una historia

El P. Pedro Arrupe, S.J., fue superior general de los Jesuitas desde 1965; en su historia varios eventos fueron importantes.

Cuando la guerra mundial, la bomba atómica en 1945 él era maestro de novicios en Hiroshima, él había estudiado varios semestres de medicina y estuvo atendiendo varios de los heridos, y abrió el noviciado para acoger a todas las personas que pudieran atenderse allá víctimas de la bomba atómica.

Años después, hacia 1980, se presentaba una crisis internacional conocida como el Boat People, personas que tuvieron que salir desplazadas de uno de los países del Asia y nadie los recibía, y el Padre Arrupe, ya Superior General, instituyó el SJR Servicio Jesuita a Refugiados, que atiende personas víctimas de la violencia política, de la violencia interracial en distintas partes del mundo; en Colombia por ejemplo en concreto el SJR está trabajando en las fronteras con Venezuela y Ecuador, en el Magdalena Medio, Buenaventura y en Soacha.

Yo diría que lo que nos ha sucedido estos días y la respuesta que se generó fue para nosotros el SJR para Manizales, no Servicio Jesuita a Refugiados por la violencia o la guerra, sino Servicio Jesuita de Refugiados de la violencia invernal y de la calamidad general en Manizales que decretó la Alcaldía con la alerta roja.

La admirable respuesta de la comunidad educativa

Apenas dijimos que disponíamos del coliseo, más nos demoramos en que esto se conociera que empezara a llegar gente a traer donaciones, se apareció un señor en un carro de una escuela de automovilismo y me dijo: acá traemos un colchón, unas colchonetas, unas cobijas, ropa, entonces yo ya me vine y me quedé acá, pensábamos ayudar pero sin saber cómo.

Eso se comunicó a través de las redes sociales a la Familia Gonzaga, padres y madres de familia y a toda la gente vinculada al colegio y más nos demoramos en decir eso que aquí se llenara esto de colchones, colchonetas, cobijas, almohadas, sábanas, ropa, alimentos, cosas de aseo, de manera que aquí nosotros ofrecimos 140 albergues y el coliseo se convirtió en una albergue oficial de los de Manizales ¿saben cuántos recibimos? 262 personas afectadas.

La primera noche del miércoles, como a las 10 de la noche vino el Alcalde y nos dijo que era el albergue que estaba mejor organizado. Realmente lo que pasa es que era un albergue del Colegio San Luis Gonzaga, donde el doliente era toda la comunidad educativa, para resaltar así de manera muy especial la solidaridad de las familias, no sólo familias Gonzaga sino familias de la ciudad, el trabajo comprometido, serio, sencillo de los estudiantes. Llamaba la atención la alegría, el entusiasmo con el que los estudiantes y las familias estaban haciendo su trabajo.

¿Qué trabajo hacían?

Primero acoger a las familias que iban viniendo desplazadas, las traía el Ejército, las traía la Alcaldía para ubicarlas. Después el trabajo importante era ir separando las distintas donaciones, ropa de mujer, de hombre, de niño, de tal edad, alimentos, material de aseo, colchones, cobijas, medicamente, etc.

Nosotros decimos que en el Colegio San Luis Gonzaga estamos comprometidos en formar para la vida; lo que aquí nos hemos dado cuenta es que esta actitud de los estudiantes y egresados es una muestra de la formación que han recibido para la vida. Hablamos nosotros mucho que queremos formar hombres y mujeres para los demás y con los demás, aquí estuvieron trabajando para los demás y con los demás.

También decimos que hay 5 características de la persona que nosotros queremos educar y formar para la vida:

Una primera característica es de formar personas Conscientes; estos muchachos fueron consientes de las necesidades de esas personas, aquí lo que hay es solidaridad, deseo de hospitalidad, acoger al peregrino, acoger al que no tiene donde ir, vestir al desnudo, dar de comer al hambriento. Segundo personas Compasivas, sensibles hacia la necesidad del prójimo. Personas que fueron Competentes en la manera como desarrollaron su trabajo. Personas Comprometidas seriamente en lo que estaban haciendo. Y personas Creativas, lo hicieron con una gran creatividad.

El jueves por la noche el señor que vino de la Alcaldía a coordinar dijo que los menores de edad no se podían quedar; viera usted la tristeza de esos muchachos y decían: “yo traigo el permiso de mi papá para quedarme aquí”. Hubo un muchacho de 9° grado anoche durmió aquí, mejor dicho, no durmió pasó la noche aquí y no es el único, varios muchachos y profesores, han pasado la noche en vela.

Una respuesta que marca la diferencia

De manera que aquí para resaltar que se prestó un servicio muy bueno, nos dicen que realmente es el mejor que ha habido en la ciudad. ¿Por qué? Porque hay dolientes y los dolientes era toda la comunidad educativa Gonzaga, alumnos, egresados, padres de familia, docentes, personal de servicio, personal administrativo.

De manera que yo quisiera resaltar la Hospitalidad que se ha recibido aquí de parte de las familias, de parte de los alumnos; un detalle muy bonito, se pidió que hubiera familias que trajeran sus vehículos para transportar a los damnificados hacia los sitios donde los están acogiendo porque hay tres características de estas personas afectadas: unos que perdieron la casa, otros que les tocó abandonar por un tiempo y unos que tienen parientes que los reciben, otros que no tienen donde caerse muertos porque lo perdieron absolutamente todo.

Ahora aquí la gente salió con colchón, con almohada, con ropa, con comida, con material de aseo personal y para la casa, de manera que pienso que ha sido una experiencia extraordinaria y nos da mucha alegría ver como se ha podido servir a los demás, la alegría con que los muchachos servían es que aquí están mostrando que han aprendido a ser formados para la vida, como hombres y mujeres para los demás y con los demás,, como decíamos consientes, compasivos, competentes, comprometidos y creativos.

¿Qué es entonces la Hospitalidad?

Acoger a la gente, la expresión de gratitud de las personas que a lo largo del día venían a decir: “muchas gracias”, la expresión de agradecimiento al salir de acá. Inclusive tuvimos un albergue para 15 perros y había estudiantes cuidándolos. Otra familia prestó 4 servicios higiénicos portátiles, gente que trajo el almuerzo completo anoche por ejemplo nos trajeron sánduches, hoy vinieron las hermanitas de Ravasco a ofrecer el desayuno, de un restaurante un día el almuerzo, de otro la comida, estaban comiendo hasta 7 veces al día.

La hospitalidad también es como una avalancha que va creciendo, se comunican por las redes sociales. La hospitalidad es acoger al que necesita en lo que necesita, puede que sea simplemente escucharlos, darles una voz de aliento, puede que necesite alimentos, vestuario u hospedaje. La hospitalidad es una de las obras de misericordia.

Agradecer
Me parece que me está faltando un agradecimiento muy especial a muchísimas personas; en primer lugar yo le comenté a los compañeros Jesuitas de comunidad que íbamos a facilitar el Coliseo como albergue e inmediatamente estuvieron de acuerdo, lo mismo me sucedió con los compañeros del Consejo Ejecutivo del colegio, que han estado apoyando de una manera extraordinaria la Directora Académica, el Director de Bienestar, el Director de Pastoral, la Directora Administrativa Financiera la Coordinadora de Gestión Humana; hay que agradecer también no solamente a los estudiantes que son los primeros a quienes debemos reconocer por su alegría, su compromiso, su entrega, sino también al grupo de exalumnos, a los colaboradores en servicios generales, personal de apoyo educativo, también a la gente de administración, hubo un grupo bastante significativo de docentes que nos acompañaron. Es importante destacar a Sebastián Patiño Uribe, Bachiller Gonzaga 2013, quien coordinó todo este complejo proceso del albergue, persona incansable y de gran influjo y liderazgo con los estudiantes y egresados.

Invitar

Sea esta la oportunidad de invitar a los demás hermanos y colegas Jesuitas y compañeros apostólicos, laicos, para que sigamos en esta misma línea y compartamos tantas historias significativas como tenemos. Esto nosotros no lo inventamos, se lo inventó nuestro Señor Jesucristo y aquí lo que estamos haciendo es siguiendo el ejemplo de la Compañía de Jesús, del Padre Pedro Arrupe. Esto no lo busca uno sino que se lo encuentra, Dios le pone esto en el camino y yo creo que es una manera de servir y Dios Nuestro Señor no se queda nunca corto en hacer el bien, de manera que respondamos con generosidad y con optimismo las cosas que se presentan.

Aquí no sabíamos qué íbamos a hacer, nadie sabía nada. Ahora acabo de recibir una llamada del señor Alcalde a dar el agradecimiento y la felicitación al colegio porque fue el mejor albergue que tuvo la ciudad y es verdad porque tiene dolientes, porque aquí los que se comprometieron con este trabajo fueron los miembros, hombres y mujeres de la Comunidad Educativa Gonzaga.

Vale la pena destacar que en todas partes hay problemas, se presentan problemas y se están buscando soluciones, en muchas partes en otras instituciones de la Compañía han hecho labores extraordinarias pero eso no se conoce , entonces aquí no se trata de dar a conocer para ensalzarse uno personalmente, yo no tengo nada que ver aquí es la Comunidad Educativa Gonzaga, pero vale la pena que se cuente, que nos enteremos qué cosas se hacen en otra parte y cómo se hacen, qué resulta bien y qué no resulta tan bien y que eso nos vaya estimulando y moviendo unos a otros. Una invitación para todos a que contemos y compartamos las experiencias históricas que vamos viviendo.

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