Maestros y estudiantes son un binomio inseparable: P. José Leonardo Rincón Contreras, S.J.

El decano de la facultad de Educación de la Universidad Javeriana y presidente de Asofade, José Leonardo Rincón Contreras, S.J., señala que hoy, en el día del maestro, es vital resaltar la relación entre los maestros y los estudiantes. Dada su experiencia en la enseñanza, Rincón distingue tres perfiles distintos: docentes, profesores y maestros.


El experto señala las preocupaciones sobre la falta de reconocimiento para una profesión que es fundamental para la formación de los jóvenes, con mala remuneración.

El Nuevo Siglo: ¿Cuál es su opinión sobre la formación integral de estudiantes y maestros?

José Leonardo Rincón, S.J.: Estudiantes integrales suponen maestros integrales. Maestro y estudiante es un binomio inseparable y ambos requieren hoy día una formación integral que los haga competentes frente a una realidad compleja con desafíos para todas las dimensiones de su personalidad. No basta la excelencia académica, apremia la excelencia humana.

ENS: ¿Es buena la calidad de los maestros en el país?

JLR: Entre los educadores distingo tres perfiles distintos: docentes, profesores y maestros. Abundan docentes, escasean los profesores y casi no se encuentran maestros. Si la calidad de la educación está en crisis, en buena medida es porque no se responde a la necesidad de auténticos educadores con vocación de maestros.

ENS: ¿Es bien reconocida su labor?

JLR: No. Hoy día en nuestro país, vergonzosamente, es una profesión de tercera categoría. El estatus y el posicionamiento social del educador han descendido a su más bajo nivel. Su reconocimiento salarial es de los más bajos, sino es el más bajo. Excúseme la comparación, pero mientras en Finlandia no cualquiera puede ser educador y su salario es de los más altos en el país, aquí, como no se consiguen vocaciones de maestros, entonces cualquier profesional puede enseñar así no tenga idea de pedagogía, didáctica o metodología.

ENS: ¿En estos tiempos tan complejos han cambiado en algo los métodos de los maestros para enseñar?

JLR: Por supuesto que sí y así debe ser. También las ciencias de la educación evolucionan. Creo que teóricamente hay avances muy significativos, pero su aplicación y puesta en práctica es mucho más lenta, de modo que hoy día encontramos rezagos de formas obsoletas en esos procesos de enseñanza-aprendizaje.

ENS: ¿Es verdad que ahora los maestros dejan el papel de orientadores a los padres de familia?

JLR: Es al revés. Son los padres de familia los que han endosado sus hijos a la escuela para que se los eduque, eludiendo su responsabilidad fundamental de ser los primeros y principales educadores.

ENS: ¿Cree que existe la vocación del profesor en el país?

JLR: Contesto con otra pregunta: ¿Cuántos jóvenes en cada una de las aulas de bachilleres, a punto de graduarse, sueñan con ser educadores? La verdad, muy pocos. Ser educador, como ya lo dije, ni da plata ni da estatus. Se requiere una auténtica vocación y mucho coraje para serlo.

ENS: ¿A su modo de ver qué es mejor, la educación pública o privada en Colombia?

JLR: Precisemos. Soy enemigo de esta odiosa diferenciación. La educación toda es pública, como dice nuestra Constitución, pero los particulares pueden prestar ese servicio público. La educación que presta el Estado debería ser la mejor y no lo es en todos los casos. Me explico: en tanto en la educación superior es realmente muy buena, no pasa igual en la inicial, básica y media. La educación que llamamos "privada" tiene de todo: las mejores y las peores universidades y colegios. Para algunos, este servicio se ha prostituido convirtiéndolo en lucrativo negocio.

ENS: ¿Cuál debe ser el papel de la familia en la educación?

JLR: Es un papel esencial y definitivo. Sin embargo, con la crisis que agobia la familia en sus tradicionales modelos y con la aparición de otros nuevos, ese rol de primera y principal educadora se desvirtúa. Pareciera que le corresponde a la escuela, pero ésta ya está desbordada de delegaciones y endosos. La familia es fundamental por cuanto es en ella donde uno aprende por ósmosis los valores fundamentales, es allí donde uno se moldea como persona, allí es donde se aprende a convivir y a ser ciudadano. La escuela debe colaborar con tales propósitos, pero sus funciones son otras, también importantes pero complementarias.