“Reconciliar a los desavenidos”: Mi experiencia con las FARC- EP

El teólogo Julio Villavicencio, S.J., nos cuenta su experiencia de apostolado con el SJR en el tema de reconciliación trabajado con las FARC- EP, en el marco del Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno de Colombia y este grupo subversivo.


Mi nombre es Julio Villavicencio, soy jesuita hace 12 años. Actualmente estoy estudiando teología y una maestría en Filosofía en Bogotá, Colombia. Desde que llegué a Colombia comencé mi apostolado en el Servicio Jesuita a Refugiados de América Latina y el Caribe (SJR-LAC), que tiene su sede en esta ciudad. Dado que en Colombia se ha vivido una guerra interna durante los últimos 53 años, este conflicto armado ha dejado una gran herida en el tejido social y aproximadamente 8 millones de víctimas. Entre los crímenes que han padecido las víctimas se cuentan: desplazamiento forzado, homicidio, mutilaciones por minas, secuestro, tortura, reclutamiento de menores, despojo de tierras, agresión sexual, amenazas y atentados, desaparición forzada y robo de bienes.

Debido a este panorama y frente a los Acuerdos de Paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias-Ejército del Pueblo (FARC- EP), la Compañía de Jesús a través del SJR, ha visto la necesidad urgente de comenzar una línea de trabajo en Reconciliación. Es en esta línea en la cual la Compañía me ha ido formando desde el 2015.

En los últimos meses se ha visto necesario realizar esta actividad también desde el lado las FARC- EP, y es este el trabajo que he venido haciendo en el último mes. Es sobre esta experiencia que me gustaría compartir con ustedes. Esta ha sido tanto a nivel personal, espiritual y académico muy desafiante e impresionante para mí.

La misión está integrada por el CINEP (Centro de Investigación y Educación Popular) de la Compañía de Jesús, la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) del Estado colombiano y el SJR. La temática a desarrollar es Democracia y Ciudadanía, con un enfoque en reconciliación. La metodología es a manera de taller con una pedagogía popular muy fuerte, donde se van visitando los campamentos de la guerrilla y se trabaja durante tres días en cada uno.

La reconciliación es trabajada desde la transformación de las relaciones, con el objetivo de elaborar relaciones justas. De este modo construir un panorama en una primera instancia de tolerancia, capaz de convivir en las diferencias sin necesidad de apelar a la violencia armada. Es la construcción de la paz desde procesos de transformación que van atravesando los niveles personales, interpersonales, grupales, socio-políticos, espirituales y finalmente, un nivel que tiene que ver con nuestra relación con la Creación.

Como jesuita el poder desplegar una de las misiones que Ignacio deseó para nosotros, como es la “reconciliación de los desavenidos”, me ha hecho sentir muy fuerte la misión de la Compañía, el compromiso de los compañeros jesuitas que están comprometidos con esto y el valor de creer en el Reino de Dios más que nunca donde ha habido tanto dolor y odio. El poder del Evangelio trabajado desde categorías políticas y sociales como son ciudadanía, democracia y reconciliación.